0921031147Un judío que le ha prometido a su hija un viaje en avioneta como regalo de cumpleaños, está negociando con un piloto acrobático:
Cuánto me cobra por dar un paseo de una hora?.
– Quinientos pesos
– ¡Uff!, eso es mucho dinero, ¿Y si solo es media hora?- Por media hora, doscientos cincuenta
– ¿Doscientos cincuenta?, ¿no tiene nada más barato?
– Pues mire, podemos hacer un trato. Si usted se sube a la avioneta y es capaz de estar completamente callado durante todo el vuelo, no le cobro ni un peso.
– ¡Hecho!
Suben los tres y el piloto empieza a hacer piruetas, rizos, caídas en picado, el avión boca arriba, boca abajo… y el judío mudo. Por fin se cansa el piloto y aterriza.- ¡Oiga!, me tiene usted asombrado. Mire que hice cosas peligrosas con la avioneta y usted no pronunció ni una palabra.
– Si quiere que le diga la verdad… estuve a punto de gritar cuando se cayó mi hija…

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